🎵 Audioguía
En su recorrido nos encontramos con multitud de entornos, el río y sus bosques de galería, encinares, olivares, monte bajo y pinares en la parte alta, bien solos o mezclados con vegetación mediterránea en los pequeños valles.
El sendero comienza por una pista asfaltada junto al puente de los Pilares y su zona de baño, toma dirección sur cruzando una mancha de grandes encinas, a la derecha el Árrago y sus bosques de galería y una bella estampa de Cadalso y la Almenara.
Aparecen los bancales de olivos según nos acercamos a la piscina natural y en la otra orilla está la zona de ocio de los Cachones. Poco a poco los olivos se hacen dueños del camino alejándose y acercándose caprichosamente al río. Para dejarlo atrás una vez comenzamos a cruzar algunos pinares que salpican el camino.
Con un giro de 90º abandonamos definitivamente al Árrago y tras pasar por una zona de olivos volvemos a girar bruscamente para iniciar un ascenso entre monte bajo y pinares en paralelo al arroyo Ardiles donde los tonos de verde contrastan con el resto del paisaje.
Termina la pista asfaltada y tomamos el camino que sale a la izquierda para ir ascendiendo junto a las tierras del valle. Más adelante se asciende en un zigzagueo entre pinares salpicados de madroñeras, sauces y robles según nos volvemos a acercar al Ardiles.
Una vez en el cortafuegos estamos a la máxima altura del sendero. Es buen momento para detenerse a coger fuerzas para afrontar el resto del sendero, ya en fuerte bajada, y aprovechar para disfrutar de las panorámicas que la ubicación por su altura nos brinda.
Según vamos bajando el cortafuego descubrimos tanto en su frente como entre la espesura de los pinos bellos y diversos encuadres del valle del Árrago, Santibáñez y la Aliseda, Cadalso y la Almenara, la sierra de las Jañonas y el valle de las Pilas.
En la última parte del cortafuegos cruza este una pista que tomamos a la derecha sumergiéndonos en un espeso bosque de pinos que poco a poco se va trasformando en robledales donde las paredes de piedra y los bancales denotan que algunos de ellos están sobre algunos de ellos sobre antiguas tierras de olivos.
Finalmente la luz inunda el camino, hemos llegado a una zona de olivares que se abre al valle y desde el que disfrutar de un bello paisaje. Sólo falta un giro y estamos nuevamente en el puente de los Pilares.