🎵 Audioguía
En su traza pasa por variados entornos: tierras de olivos, bosques de pinos, vegetación de ribera, robledales y castaños. Destaca en su recorrido el paso por la cascada del arroyo Gargantilla y sus magníficas vistas de Cadalso y el valle del Árrago.
El sendero comienza en el casco urbano, para alejarse de éste por el camino de San Sebastián que asciende entre paredes de piedra y bancales de olivos hasta llegar a una zona de pinos donde se encuentra con un cortafuegos.
Pasado el cortafuegos nos encontramos en un cruce donde tomamos el camino de la izquierda que inicia su recorrido ascendente entre pinos. A esta altura ya podemos contemplar magnificas vistas de la Sierra de los Ángeles, las Jañonas, la Almenara y el Valle del Árrago.
El camino gira y entra en un pequeño valle que forma el arroyo Gargantilla donde su vegetación de ribera oculta algunas parcelas cultivadas, robles y castaños que contrastan con el pinar.
Al cruzar el arroyo dejamos a nuestra derecha un magnifico salto de agua entre monte y vegetación de ribera y según avanzamos van apareciendo manchas de bosque mediterráneo.
Una vez pasado el depósito de agua vamos abandonando las tierras pizarrosas con sus pinares, adentrándonos en terreno granítico bajo la Almenara y que torna en vegetación mediterránea según nos acercamos al arroyo de la Cuesta.
Una vez en el arroyo, a unos metros aguas arriba, podemos disfrutar de éste “saltando y discurriendo” sobre grandes batolitos y rollos graníticos donde la vegetación de ribera inunda el cauce aportando una sensación de frescura.
De repente estamos en un bosque donde el sol es ocultado bajo una bóveda de robles, entrando de lleno en otro entorno y abandonando definitivamente la monotonía del verde pino. Ahora podemos deleitarnos con los múltiples verdes de un entorno exuberante que, como todo bosque de hoja caduca, nos regala, llegado el momento, los colores dorados del otoño.
Buen sitio para relajarnos y tomar fuerzas antes de continuar el camino que ahora es en descenso bajo el frescor de robles, castaños y madroñeras, en un magnífico entorno desde el que, de vez en cuando, podemos alargar la vista y contemplar bellos paisajes de la Almenara y el mar de robles a sus pies.
El camino se abre a la luz donde a la derecha ascienden los bancales de olivos y a la izquierda un pequeño valle en el que nace un segundo ramal del arroyo de la Cuesta para volver a sumergirnos en un frondoso bosque.
Poco a poco vamos acercando al final, cruzando las tierras de olivos que circundan Cadalso. Accediendo a este por una calle en Santa Bárbara, que toma su nombre de la antigua ermita que se ubicaba allí.